Fanzines cosidos a mano y cuadernos con tapas serigrafiadas. Cada autor trae su propia tirada y explica en la mesa cómo resolvió la impresión.
Fanzines, impresiones firmadas y piezas de taller
La feria ocupa el frente de la galería con mesas de ilustradores del litoral. Sobre cada mesa conviven fanzines cosidos a mano, láminas sueltas, cuadernos de tapa blanda y ediciones numeradas que rara vez superan las pocas decenas de ejemplares. No hay stands impersonales ni catálogos cerrados: quien expone suele estar detrás de la mesa y puede contar en qué papel imprimió, con qué tinta trabajó o por qué decidió dejar una serie sin reimprimir.
El recorrido está pensado para que el público se detenga. Se puede hojear, preguntar por el proceso y entender la diferencia entre una prueba de taller y una tirada final. La tienda pequeña de la galería suma impresiones firmadas y cerámica utilitaria hecha en el taller trasero, siempre en tandas cortas. Es la misma lógica de la feria: piezas que salen del trabajo manual y no de una producción en serie.
La feria reúne ilustración, grabado y objetos de taller en un mismo espacio, así que el público puede pasar de una lámina entintada a un cuenco esmaltado sin cambiar de ambiente. La entrada es libre y la programación se anuncia en la cartelera de la galería, donde también figuran las muestras rotativas y las charlas con curadores invitados.
Algunas recomendaciones prácticas: las ediciones numeradas se agotan rápido porque son tiradas cortas, y varias mesas aceptan consultas sobre encargos futuros sin compromiso de stock. Si venís con grupo escolar o querés una visita guiada por la feria y la sala principal, conviene reservar con antelación. La galería abre de miércoles a domingo, con entrada libre los primeros viernes de mes.
Para conocer el resto de la programación del espacio, podés ver los proyectos y muestras en curso o escribirnos desde la página de contacto para coordinar una visita.
Fanzines, láminas y cuadernos sobre las mesas, con tiradas cortas que se agotan y vuelven a imprimirse. La jornada abre la sala y el taller trasero al mismo tiempo.
Fanzines cosidos a mano y cuadernos con tapas serigrafiadas. Cada autor trae su propia tirada y explica en la mesa cómo resolvió la impresión.
La tienda de la galería suma cerámica utilitaria hecha en el taller trasero: piezas de uso diario, cocidas en tandas cortas y sin repetir molde.
Impresiones firmadas de estampa y grabado, algunas salidas del propio taller de la galería. Se pueden ver las matrices que las originaron.
Un tramo de pared queda para láminas sueltas y originales en papel. El recorrido invita a mirar de cerca antes de decidir.
La entrada es libre y la programación de cada feria se anuncia en la cartelera de la galería. Los grupos escolares y las visitas guiadas se reservan por separado.
Antes de venir conviene dejar claros algunos puntos sobre la Feria de ilustración de autor y ediciones limitadas. No es una feria comercial de gran escala ni una feria de editoriales: son mesas de ilustradores del litoral que traen su propio material, más la tienda pequeña de la galería. Las piezas se producen en tiradas cortas, así que lo que se ve un día puede no repetirse en la próxima jornada. Cuando decimos "edición limitada" hablamos de tiradas numeradas o firmadas por quien las hizo, no de un stock permanente. La cerámica utilitaria que aparece en la tienda sale del taller trasero de la galería, no de un proveedor externo. La entrada es libre y la programación se anuncia en la cartelera; no hay reserva previa para el público general. Las visitas guiadas y los grupos escolares sí requieren coordinación aparte. Los talleres de cerámica, grabado, acuarela y fotografía analógica son actividades separadas de la feria: se anotan por su propia vía y no se reservan desde acá.
La feria de ilustración de autor no se organiza desde un escritorio: la sostienen las mismas personas que atienden la galería, coordinan el taller trasero y arman la cartelera cada seis semanas. Por eso las mesas de la jornada quedan cerca de la tienda pequeña, donde conviven las impresiones firmadas y la cerámica utilitaria que sale del horno.
No hay un equipo de marketing detrás. Hay manos que montan, cuidan el orden de las láminas y explican cómo se imprime una tirada corta.
Escribir a la galeríaDefinir cuántas mesas entran en la sala, qué distancia queda entre una y otra para que el público circule y converse con quien firma cada fanzine. La idea es que nadie quede apretado contra la pared blanca encalada ni tapando la obra que sigue colgada.
Cada lámina, cuaderno o pieza numerada se revisa antes de salir a la mesa: que la impresión esté firme, que el papel no tenga marcas y que la cerámica utilitaria del taller trasero llegue sin fisuras. Cuando una tirada se termina, no se reimprime igual.
Las piezas que aparecen junto a los fanzines se cuecen en el mismo espacio donde se dictan los talleres abiertos. Eso marca los tiempos: lo que se ve en la feria depende del ciclo de horneado, no de un pedido apurado.
La programación se publica en la cartelera de la galería y se coordina con el ciclo de charlas con curadores invitados. La entrada es libre y las visitas guiadas para grupos escolares se reservan aparte, para no mezclar el ritmo de la feria con el de un recorrido pautado.